Las tres gunas: las energías de la manifestación según el Advaita

1. Introducción a las tres gunas

A pesar de la complejidad de todo lo manifestado, la sabiduría perenne reduce todo lo que puede ser percibido a la composición de sólo tres energías: las tres gunas.

El término sabiduría perenne fue adaptado por Aldoux Huxley e incluye el área de los estudios y las prácticas que buscan desarrollar el conocimiento y la experiencia de los principios fundamentales de lo que es verdad o real, más allá de de los adornos culturales y las interpretaciones específicas que cada época le añade.

La palabra sánscrita guna significa cuerda, y es un término simbólico para estas tres energías por las siguientes dos razones fundamentales:

A un nivel macroscópico:

  • todo está trensado (interrelacionado), como una cuerda, producto de la combinación de tres hilos energéticos: las tres gunas.
  • estas tres energías conforman la cuerda o lazo que ata a las personas a la rueda del samsarakarma o ignorancia de cómo las cosas realmente son, y las condicionan a la búsqueda constante y repetida de la felicidad permanente en donde no existe: objetos, relaciones, actividades o estados mentales.

Conocer cómo las gunas “colorean” nuestros pensamientos, sentimientos y acciones modifica la forma en nos consideramos a nosotros mismos.

Y como consecuencia esto modifica la forma en que pensamos, sentimos, actuamos y nos relacionamos en el mundo: desde la postura de un ser separado del mundo que necesita ser defendido o que le falta algo (postura de Ego), o desde un lugar inspirado por la intuición y la consciencia que realmente somos.

2. Descripción de las tres gunas como las energías de todo lo manifestado.

El nombre que el Advaita da a estas tres energías, o gunas, es

  • Sattva,
  • Rajas,
  • Tamas.

Cada guna tiene su propia naturaleza y las diferentes combinaciones entre ellas moldean o dan origen a cada objeto manifestado.

  • Sattva: Su naturaleza es el orden, la belleza, la armonía y el balance.
  • Rajas: Su naturaleza es la actividad y la transformación.
  • Tamas: Su naturaleza es la densidad y la inercia.

A su vez, la naturaleza de estas energías o gunas contribuye a manifestar características psicológicas y tendencias de comportamiento en cada uno de nosotros impactando en nuestras relaciones y en nuestros proyectos.

Por ejemplo, en términos humanos:

  • TAMAS es la energía densa que compone a los objetos.
  • SATTVA es la inteligencia, claridad y consciencia que compone las ideas de lo creado y manifestado.
  • RAJAS es la energía dinámica que aplica o implementa la idea, le da forma a la sustancia y crea o manifiesta el producto.

Como puedes ver, las gunas están siempre presentes en cada persona y su combinación específica influyen en la forma de pensar, sentir, actuar y relacinarnos.

A su vez, esta forma no es estática, sino está en constante cambio.

Conocer su dinámica y su danza nos guía para materializar relaciones sanas, proyectos exitosos y construir una vida próspera.

3. Las tres energías o gunas y su influencia sobre la Mente.

  • La primera de las energías es sattva y su influencia sobre la mente es de revelación.
  • Una mente predominantemente en sattva es tranquila e introspectiva. Sin embargo, esta energía prevalece sólo cuando las influencias perturbadoras de rajas y tamas han sido suavizadas.
  • Estas dos gunas (rajas y tamas) son la causa de la ignorancia, aquí entendida no en sentido discriminativo o peyorativo, sino en el sentido del olvido de la propia naturaleza del ser y de las cosas, en el olvido de aquello que realmente somos.
  • La energía tamas nubla la mente con la ignorancia, mientras que la energía rajas agita la mente con deseos y miedos.

La combinación de tamas y rajas proyecta la mente en la dirección externa, hacia el mundo de las formas y los objetos.

De esta forma, purificar la mente se convierte así en la tarea de manejar las proporciones relativas de rajas y tamas permitiendo así descansar la mente en la energía sattva, la cual abre la puerta a:

  • la reflexión y auto-reflexión (pensamientos y emociones sanas),
  • la claridad de actuar y,
  • la claridad para relacionarnos con sabiduría.

De esta forma, las gunas son un modelo que nos permite entender de forma práctica  la cualidad de la energía que motiva o da origien a nuestros pensamientos e impacta directamente en nuestros comportamientos.

Una persona con Mente en estado Rajas

Cuando una persona está en un estado de energía dominado fundamentalmente por rajas, tiende a ser energética, entusiasta, apasionada, extrovertida, impulsiva y generalmente sobre estimulada.

Si no hay nada que hacer o pocos pendientes esta persona se aburrirá con facilidad, se pondrá ansiosa y nerviosa.

En momentos donde las cosas no marchen como se han planificado, puede aparecer la ira.

Aunque las raíces de su actitud agresiva y ambiciosa están fundamentalmente enterradas en el miedo y la baja autoestima, la energía rajas colorea su comportamiento como arrogancia y fanáticos del control.

Estas personas pueden igualmente tener insomnio y vivir en un estado de constante actividad y agotamiento.

A su vez, tienden a proyectar sus interpretaciones subjetivas en objetos o situaciones y fracasan en ver las cosas como realmente son.

Estas personas serán propensas a cometer errores y a sufrir contratiempos debido a que su mente está abarrotada de pensamientos o imágenes lo que les impide concentrarse y enfocarse.

Una persona con Mente en estado Tamas

Cuando una persona está desbalanceada en estado tamas, esta persona será perezosa, indisciplinada, desorganizada y frecuentemente apática. Su mente no tendrá claridad, será -lenta- y se sentirá con frecuencia confundida.

De esta forma, será difícil para ella tomar decisiones y titubeará con frecuencia.

Esta persona será propensa a la indulgencia, la negación, la procrastinación y la queja.

Casi con seguridad culpará a los demás en vez de aceptar su responsabilidad personal en la vida que ha creado.

Igualmente se sentirán frecuentemente rechazados, victimizados y sentirán que cargan con el peso del mundo sobre sus hombros.

En casos extremos pueden convertirse en acaparadores compulsivos, experimentar fatiga crónica o sufrir depresión crónica.

Una persona con Mente en estado Sattva

Cuando la energía sattva predomina, la persona es calmada, serena, mentalmente clara y generalmente alegre.

Esta persona es la expresión de una mente desapasionada y un corazón compasivo.

Aquellos que estén cerca podrán percibir que es fácil para esta persona emitir un buen juicio o análisis de una situación desde un lugar de amor incondicional.

Esta persona será auténtica, veraz, y sus acciones estarán impregnadas de claridad, sabiduría, amor y paz.

En todas las circunstancias esta persona escogerá cultivar paz mental sobre la búsqueda de placeres.

Al comprender perfectamente las limitaciones propias de la búsqueda de la felicidad en los objetos de deseo, disfrutará de los mismos sin considerarlos una fuente de alegría verdadera.

Así hemos visto la influencia que cada energía tiene sobre la mente.

Mientras rajas proyectatamas oscurece sattva es la claridad de ver las cosas como son.

4. La analogía de las tres cubetas

Supón que tenemos tres cubetas frente a una pared blanca.

Cada cubeta representa a una de las tres energías gunas.

La luz del Sol se refleja en cada cubeta y arroja una imagen sobre la pared blanca y se nos pide determinar la verdadera naturaleza del Sol a través de la imagen reflejada en la cubeta que vemos en la pared.

La primera cubeta representa la mente en energía tamas.

Contiene agua turbia que absorbe casi completamente la luz del Sol y produce una imagen distorsionada en la pared.

La segunda cubeta representa la mente en energía rajas.

Contiene agua clara pero agitada con la brisa de un ventilador que sopla sobre ella. En este caso, la imagen en la pared es de destellos y chispas.

La tercera cubeta representa la mente en energía sattva

Contiene agua clara y tranquila. La imagen reflejada es nítida y precisa.

En este caso es evidente que la imagen no es el Sol en sí mismo, pero la mente en energía sattva captura con su claridad la verdadera esencia del astro luminoso. 

De esta forma, la mente en energía sattva tiene un contacto más cercano con la realidad, con las cosas como son, y esto impregna las acciones y las relaciones que se realizan.

5. Los desequilibrios de las Gunas

A partir de este entendimiento pudiera parecer que la solución al reto de tener relaciones plenas, amorosas y sabias consiste simplemente en eliminar las energías rajas y tamas.

Sin embargo, esto no es posible y en última instancia tampoco es deseable erradicar completamente los efectos de estas últimas como veremos a continuación.

Exceso de energía Rajas

Aunque es cierto que un exceso de energía rajas causa la perturbación de la claridad de nuestra mente, en ausencia de esta energía no tendríamos la fuerza para comenzar, realizar o completar ningún proyecto.

Exceso de energía Tamas

Igualmente, aunque un exceso de tamas crea una mente embotada, confusa, y nos sumerge en la complacencia que debilita, necesitamos esta energía como fuerza estabilizadora que nos mantiene enfocados y con los pies en la tierra.

Tamas nos da el enfoque práctico, nos permite dormir y nos permite apegarnos al plan trazado para completar nuestras tareas diarias y proyectos

Exceso de energía Sattvas

Un exceso de energía Sattvas tampoco es útil.

Aunque una mente en energía sattva  es necesaria para ver con claridad cualquier experiencia que estemos viviendo, el verdadero valor de esta es el aprendizaje que obtengamos de la misma y no la experiencia en sí.

El conocimiento adquirido a través del análisis y estudio de una experiencia es la arcilla con la cual podemos moldear nuestra realidad a propósito.  Es el elemento que nos permitirá cambiar nuestros patrones en nuestras relaciones y la forma de construir y llevar a término nuestros proyectos.

Convivir con los demás en un permanente estado de éxtasis será problemático a la hora de realizar las tareas cotidianas de la vida, incluyendo convivir y participar activamente en nuestras relaciones, como por ejemplo mantener un trabajo, relaciones afectivas, asumir responsabilidades, etc.

En resumen, un exceso de sattva conduce a ser idealista y carecer de sentido común.

El análisis anterior demuestra la importancia de un equilibrio entre las energías y el peligro de la presencia de sólo una de ellas, aunque sea sattva, para la vida cotidiana.

6. Conclusión y ejercicio de reflexión.

Hasta aquí hemos hecho una muy breve introducción a las tres energías que conforman todo lo manifiesto según la sabiduría perenne del Advaita.

Estas son las tres gunassattvarajas tamas.

Y como nuestra intención en este artículo es invitarte a reflexionar en cuál energía estás en diferentes situaciones de tu vida y puedas adquirir una pequeña brújula que te permita evaluar si es beneficioso o no tu actuar, te dejo el siguiente ejercicio:

Supón que estás:

  1. a la cabeza de un proyecto o negocio, ya sea personal o con un equipo de trabajo, y tienes muchas ideas en la cabeza que quieres implementar cuanto antes, pero son tantas que saltas de una a la otra sin concretar nada, o
  2. en una relación sentimental íntima y tu pareja te pide conversar y compartir contigo sobre temas que le preocupan o le gustan en su vida, pero tú no tienes deseos y simplemente la escuchas con desgana, sin comentar, o participar o mostrar interés, o
  3. que eres miembro de un equipo de trabajo y mientras todos discuten posibilidades y estrategias, tú te mantienes apartado, en una posición sutil, tranquila, observadora, pero a la vez distante, sin involucrarte, sin aportar lo que piensas o tu análisis.

Te invito a hacerte las siguientes dos preguntas en cada una de las situaciones anteriores:

  1. ¿En qué energía estás?
  2. ¿Qué energía piensas que te falta?

Te invito a dejarme tus respuestas en los comentarios.

Este artículo fue publicado en una primera versión en el Blog de Ana Bizarro -AcciónConAlegría.com- y puedes igualmente consultarlo haciendo clic aquí.
About the Author
Doctorado en física teórica, mentor de meditación, guía personal, explorador de la consciencia.

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